Tus joyas están hechas para quedarse. Con unos gestos sencillos conservan su brillo y te acompañan durante años.
En el día a día
Son las últimas en ponerse y las primeras en quitarse.
- Póntelas después de la crema, el perfume y el maquillaje: el alcohol y los aceites apagan el brillo del oro y de las gemas.
- Quítatelas para ducharte, nadar o limpiar. El cloro y los productos químicos dañan el metal y las piedras.
- Evita los golpes secos: incluso una gema dura puede astillarse con un impacto.
- Guárdalas antes del deporte o las tareas de fuerza.
Cómo limpiarlas en casa
Para el oro de 18 quilates y la mayoría de gemas:
- Agua tibia con unas gotas de jabón neutro.
- Un cepillo de cerdas suaves (un cepillo de dientes blando va bien) para llegar a los recovecos.
- Aclara y seca con un paño que no suelte pelusa.
Entre limpiezas, pásales un paño de microfibra: devuelven el brillo en segundos.
Cómo guardarlas
- Cada pieza en su sitio, sin amontonar, para evitar roces y arañazos.
- En un lugar seco y a la sombra: la humedad y el sol continuado no les sientan bien.
- Las cadenas, cerradas y estiradas para que no se enreden.
Gemas y perlas, con más mimo
- Perlas, ópalos y esmeraldas son delicados: solo paño húmedo, nunca en remojo ni con limpiadores de ultrasonidos.
- Las perlas se ponen al final del todo y se guardan en tela suave; viven mejor con tu piel que encerradas.
Estamos para ayudarte
Tráela cuando quieras y te la dejamos a punto: limpieza, revisión del engaste y ajuste de talla. Si algo no está como debería, lo solucionamos.
Escríbenos por WhatsApp al 610 156 103 o reserva tu cita en Madrid, en C/ Ginzo de Limia, 26.